El evangelio de Mateo nos presenta en el cap. 10 el envío de los discípulos a anunciar la Buena Noticia del Reino. El versículo 8, junto con la invitación a sanar, nos recuerda que “gratuitamente recibimos, gratuitamente tenemos que dar”. Esto en nuestra sociedad donde se subraya el “interés” parece una cosa absurda, obsoleta, sin duda revolucionaria…
Pero ya la atenta contemplación de la vida misma nos llevaría a tomar conciencia de esto. ¿Quién de nosotros hizo algo para “merecer” nacer? La vida es un don y por eso es algo que se “disfruta” con “libertad-responsable”.
La vida como don… Un don es distinto de un regalo, este último explicita y da significado al primero. El regalo para un cumpleaños, un aniversario, da sentido a la relación que está detrás de este signo. Pero también puede ser “vacío” si no hay una profunda y verdadera relación y así queda un simple signo vacío, un signo hecho por rutina, por obligación, para devolver el favor o por interés de recibir algo a cambio.
Decimos la verdad, es difícil vivir así… Pero es lo que se nos pide si queremos seguir el Maestro.
Aprender la gratuidad es tarea de toda la vida pero como nos dice el Papa Benedicto el primer lugar donde se aprende eso es la familia. “La familia es el primer lugar en el que se experimenta el amor gratuito; y cuando esto no sucede, la familia se desnaturaliza, entra en crisis. Todo lo que se vive en la familia, la entrega sin reservas por el bien del otro, es un momento educativo fundamental para aprender a vivir como cristianos también la relación con la cultura, el voluntariado y el trabajo” (Papa Benedicto XVI,19/5/2012).
Vivir la gratuidad en la vida cotidiana nos ayuda a comprender también la entrega de la Salvación de Jesús. “La justificación es gratis. La muerte y resurrección de Cristo es gratuita. No se paga, no se compra: ¡es un don! Y estos no querían hacer esto” (Homilía Papa Francisco, 15/5/2020). Eso ayuda a reconocer que nuestras acciones para con los hermanos o hacia Dios no tienen que ser “interesadas”. “La relación con Dios, la relación con Jesús no es una relación así, de “hacer cosas”: “Yo hago esto y Tú me das esto”. Una relación así, casi comercial: ¡no! Es gratis, así como la relación de Jesús con los discípulos es gratis. «Vosotros sois mis amigos» (Jn 15,14). “No os llamo siervos, os llamo amigos” (cf. v. 15). «No me habéis elegido vosotros a mí; más bien os he elegido yo a vosotros» (v.16): esta es la gratuidad” (Homilía Papa Francisco, 15/5/2020)
Todos somos llamados a preguntarnos “¿Cuál es la situación de mi fe? ¿La vivo como algo mecánico, como una relación de deber o de interés con Dios? ¿Me acuerdo de alimentarla dejando que Jesús me mire y me ame?”. Dejarse mirar y amar por Jesús; dejar que Jesús nos mire, nos ame. “Y, atraído por Él, ¿correspondo con gratuidad, con generosidad, con todo el corazón? (Papa Francisco, Angelus10/10/2021)
El mismo perdón que recibimos de Dios es signo de su Amor gratuito: “Dios perdona de forma incalculable, excediendo cualquier medida. Él es así, actúa por amor y por gratuidad. Dios no se compra, Dios es gratuito, es todo gratuidad. Nosotros no podemos repagarlo pero, cuando perdonamos al hermano o a la hermana, lo imitamos.”
Aunque pueda parecer contradictorio la misma justicia y paz, que tanto invocamos, tienen sus raíces en la gratuidad. “Para que haya verdadera justicia es necesario algo «más», algo que sólo la gratuidad y la solidaridad pueden dar: «La solidaridad es en primer lugar que todos se sientan responsables de todos; por tanto, no se la puede dejar solamente en manos del Estado. Mientras antes se podía pensar que lo primero era alcanzar la justicia y que la gratuidad venía después como un complemento, hoy es necesario decir que sin la gratuidad no se alcanza ni siquiera la justicia» (n. 38). La gratuidad no se compra en el mercado y no se puede prescribir por ley. Sin embargo, tanto la economía como la política necesitan la gratuidad, personas abiertas al don recíproco (cf. Caritas in veritate, 39)”. (Papa Benedicto 19/5/2012)
Animados por las palabras de la canción de EDUARDO MEANA, esto que soy, eso te doy (https://www.youtube.com/watch?v=xjBtQtiLoOI&list=RDxjBtQtiLoOI&start_radio=1 o https://www.youtube.com/watch?v=rQ93T9nmEqE&list=RDrQ93T9nmEqE&start_radio=1) prosigamos con alegría nuestro compromiso personal y eclesial testimoniando el Evangelio del don y de la gratuidad.
Mimmo Di Meo OMI