La palabra Evangelio significa “Buena Noticia”. Los autores de los cuatro Evangelios nos cuentan la vida y las acciones de Jesús (enviado “en medio de nosotros” para hacernos conocer el rostro paternal y maternal de Dios); nos referimos a sus discursos: nos ponen en relación con el Padre; nos invitan a vivir en fraternidad y a construir la civilización del amor; nos anuncian la alegría de la vida eterna.
El Evangelio es la Carta Magna de nuestro ser hijos e hijas de Dios, el mapa de nuestra vida y actuación, la brújula con la cual el mismo Jesús nos muestra el camino, la verdad y la vida, porque él mismo es el Camino, la Verdad y la Vida. El Evangelio es guía para nuestra vida, y lámpara que ilumina nuestros pasos, es un encuentro con el Señor, que nos invita a encontrarnos con la humanidad. Por esta razón, es necesario escuchar, acoger y conocer el Evangelio. Estamos llamados a conocer y vivir el Evangelio para que la Palabra de Vida se convierta en la Vida de la Palabra. El Evangelio es una palabra que nos exhorta y nos anima a vivir la misión con una frescura siempre renovada, es una palabra que alimenta el deseo de difundir el conocimiento de Dios y la bondad, impulsándonos a actuar como misioneros auténticos para construir el Reino de Dios.
Todo discípulo misionero es portador de la Buena Noticia. El anuncio del Evangelio es una prioridad para toda persona bautizada porque “… “el mandato de evangelizar a todos los hombres constituye la misión esencial de la Iglesia”… Evangelizar, de hecho, es la gracia y vocación propias de la Iglesia, su identidad más profunda” (San Pablo VI, Evangelii Nuntiandi, 14). La misión es nuestra respuesta al amor con el que Dios nos ama.
Anunciar el Evangelio nos hace portadores de esa alegría que “llena el corazón y la vida entera de quienes se encuentran con Jesús. Aquellos que se dejan salvar por Él se liberan del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo, la alegría siempre nace y renace” (Francisco, Evangelii Gaudium, 1). Dar testimonio del Evangelio nos implica y nos compromete con la humanidad. Estamos llamados a proclamar y dar testimonio del Evangelio, a la humanidad que encontramos en los caminos de nuestras vidas. “El Evangelio siempre nos invita a arriesgarnos a encontrarnos con el rostro del otro, con su presencia física que nos desafía, con su dolor y sus peticiones… en un combate constante cuerpo a cuerpo” (Francisco, Evangelii Gaudium, 88). Queremos compartir las palabras del Maestro, palabras que son para hombres y mujeres de todas las edades, palabras que construyen fraternidad y esperanza en un mundo a menudo confundido y desgarrado por el odio, la violencia y la tristeza.
“Aprende a conocer el corazón de Dios en las palabras de Dios” (San Gregorio Magno, “Carta a Teodoro, el médico del emperador” (595), en Enchiridion Biblicum, EDB 1993).
“Cada cristiano y cada comunidad son misioneros en la medida en que lleva y vive el Evangelio y da testimonio del amor de Dios por todos, especialmente por quienes están en dificultad. Sed misioneros del amor y la ternura de Dios” (Francisco, Homilía en la Santa Misa del Día de las Cofradías, 5 de mayo de 2013).
“Escuchar, leer, meditar en la Palabra; gustarla, amarla, celebrarla; viviéndola y proclamándola con palabras y obras: este es el camino que se abre ante quienes entienden que la fuente de la vida reside en la Palabra de Dios. Dios mismo nos visita en ella: por eso la Palabra nos involucra, arrebata nuestros corazones y se ofrece a la fe como ayuda y defensa en el crecimiento espiritual” (Bruno Forte, La Iglesia, criatura y casa de la Palabra, ponencia presentada en la Conferencia Bíblica Nacional sobre el tema La Palabra de Dios en la vida y misión de la Iglesia, 18 de abril de 2008).
“El Evangelio solo puede ser anunciado de verdad con la condición de que la evangelización reproduzca la relación entre los cristianos y los demás, desde el corazón a corazón que el creyente vive con el Cristo del Evangelio” (Madeleine Delbrêl, Nous autres, gens des rues, Textes Missionnaires, Ed. Seuil 1995).
Flavio Facchin omi