Vidas que hablan: Anne Marie Diam

Anne Marie Diam ha trabajado durante años en el mundo de la educación. Empezó como profesora y después ha ocupado diversos cargos en el ámbito educativo en Senegal. Está, también,  comprometida con numerosas actividades en la parroquia a la cual pertenece en la periferia de Dakar. 

Anne Marie, nos conocemos desde hace años y hemos compartido tantos momentos en la parroquia María Inmaculada de Dakar. Has estado siempre muy comprometida en tantísimas actividades eclesiales. ¿Podrías decirme algo sobre “ser misión”?

El primer misionero es el Señor, creador de todo y del hombre en particular al cual ha confiado la misión diciéndo “Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad, le diste el mando sobre las obras de tus manos, todo lo sometiste bajo sus pies. Señor, Dios nuestro, qué grande es tu nombre en toda la Tierra”. Jesús, en Navidad, es el primer misionero sobre la tierra y ha trazado un camino a seguir. Me gusta cuando el Evangelio dice “Maestro, ¿dónde vives?” (Jn. 1, 38) porque, sin hablar, Jesús toca el corazón de aquellos hombres que después lo siguen y hacen experiencia de aquel “gustad y ved qué bueno es el Señor” (Sal. 33). De los dos que lo han seguido, Juan tendrá la “misión” de discípulo y apostol, de cuidar de la Madre de Jesús y, además, la de evangelista, es decir, la misión de contar la vida y el mensaje de Cristo, del Amor de Dios por la humanidad. Dios es Amor. También yo he sido seducida por el Señor, como los discípulos y apóstoles.

Tú, en particular, ¿cómo vives tu “ser misión”?

Ha sido al terminar los trabajos del Sínodo diocesano de Dakar, cuando he sentido la llamada a seguir a Cristo plenamente, siendo la persona que siempre he sido y continuando con mi trabajo. En 2002 me he consagrado a Dios, continuando con mi vida cotidiana y con los compromisos particulares como la catequesis, el servicio en la sacristía, fundando el grupo “Los niños de la Paz” (6 enero 2001) y continuando en el grupo de la “Misericordia Divina”. Tras los pasos del Maestro busco ser misión “haciendo presente” el Evangelio en lo cotidiano de la vida. Me he comprometido fuertemente con el grupo “Los niños de la Paz” porque los niños son los verdaderos artesanos de la paz; he buscado trasmitirles los valores de la Paz, del Amor, de la alegría, de la Verdad, de la justicia y del perdón. También con el grupo de la “Misericordia Divina” hemos empezado, hace años, a rezar durante 2 horas delante del Santísimo, cada viernes, invitando a todo el mundo que quiera participar. El ser misioneros comienza estando con el Señor, porque es el Señor el que nos envía y durante el tiempo de adoración expresamos nuestro amor a Dios y al mismo tiempo recibimos fuerzas para testimoniar su belleza.

Hace tanto que eres catequista…

Soy catequista porque la misión de la Iglesia es dar a conocer y amar a Cristo. ¿Qué ámbito hay mejor para trasmitir este conocimiento y para hacer que las personas se enamoren del Señor? Es una alegría inmensa dar mi contribución para esta labor, formar a las personas en la vidad cristiana, prepararlas para recibir el Bautismo, ayudarlas a caminar por los caminos del Señor. Me siento útil por Cristo.

Una vida ordinaria, pero con el Señor la vida es siempre extraordinaria…

Me siento una misionera normal, como una madre en su familia y con momentos de alegría como con momentos de dificultades, con bonitas iniciativas y acciones pero también con desilusiones. Doy gracias al Señor por haberme llamado, ¿a fin de cuentas, quién soy yo?. El Señor es grande, nos ama y me gustaría conseguir llevar a tantísimas personas a Dios. Misión es… llevar a Dios a la humanidad y llevar a la humanidad a Dios. 

Editado por Flavio Facchin omi